Por Stela Zarija @StelaZarija

03.05.2016

Como acabamos de celebrar el Día Internacional del Trabajo, no puedo dejar de pensar en lo mucho que ha cambiado la forma cómo trabajamos. Lo de estar en una oficina toda la vida laboral es algo que las generaciones jóvenes no ven atractivo. La alternativa para ellas es el trabajo a distancia, ese que idealizamos e imaginamos en una playa paradisíaca. Esta alternativa poco a poco se va a convertir en la norma. Tanto es así, que hasta a nivel de Unión Europea se está avanzando en materia legislativa para proteger a los empleados que trabajan para empresas ubicadas en un país distinto al de su residencia.

De hecho, la UE está preocupada con aplicar una política de modernización del derecho laboral en cada estado miembro para potenciar la creación de más puestos de trabajo. El concepto de flexiguridad, mercado de trabajo flexible+protección social de los trabajadores, es la base de esta modernización. Incluso hay un Acuerdo Marco Europeo sobre Teletrabajo, el primero en reconocer la obligatoriedad de su cumplimiento en todos los países de la Unión Europea. A nivel internacional, tenemos el Convenio sobre el trabajo a domicilio, de la OIT.

En el ámbito empresarial, Yahoo, por ejemplo, reintrodujo la obligatoriedad de trabajar en las oficinas, decisión que recibió muchas críticas por parte de sus empleados, que eran igual de eficaces trabajando desde casa. Las que mejor perciben las ventajas son las pymes: los empleadores ahorran cantidades sustanciales en los presupuestos para viajes o alquiler de espacios, cuando dan a los empleados la oportunidad de trabajar desde casa. La afirmación de que se trabaja de manera menos eficaz a distancia se ve rebatida por las nuevas tecnologías, que miden el tiempo dedicado a cada tarea, algo que no se puede medir de manera tan precisa estando en la oficina. Los datos demuestran que se puede obtener una productividad más alta con el teletrabajo: entre el 10% y el 60% más, lo que se traduce en que 25 horas de trabajo a domicilio equivalen a 40 horas en la oficina. Por tanto, la satisfacción laboral es mayor para aquellos que trabajan de forma remota.

Esto se ve reflejado en compañías como Best Buy, British Telecom y Dow Chemical, que han registrado un aumento en su eficiencia de 35-40%. Lo más llamativo de algunas empresas que tienen trabajadores a distancia es que no pagan por hora sino por proyecto acabado, proporcionando gran flexibilidad y libertad de organización del horario laboral.

Y si todo lo anterior aún no convence, allí está la opción del freelancing. Hay muchas webs especializadas en esta modalidad de trabajo: UpWork, Freelancer, Nubelo, InfoJobs Freelance, Guru, People Per Hour, 99Designs, entre otras. Por ejemplo, UpWork, creada en 2005, genera más de mil millones de euros en transacciones al año entre freelancers y clientes. Los empleadores están tan contentos, que el 90% vuelve a contratar servicios a través de la plataforma.

Aunque en un principio el trabajo a distancia se relacionaba más con el campo IT, ahora se ha diversificado mucho más: desde servicio al cliente hasta servicios de marketing, financieros, legales, etc. Los países en los que se nota una mayor tendencia a contratar freelancers a distancia son Letonia, Lituania, Pakistán, Rumanía o Malasia. En cuanto a países con más potencial de ofrecer freelancers son Rusia y Ucrania.

Tal como está el mercado laboral, el trabajo remoto es una buena alternativa, y si a los más tradicionales les da reparo optar por ella, para los nacidos en la era internet será lo normal. Y por qué no, una manera de crecer para las pequeñas empresas, que no se pueden permitir tener una sede y empleados en oficina.