Por Joan Miquel Piqué @jmpique

14.09.2016

En el escenario de la gestión de personas en las empresas del siglo XXI, mucho se está hablado de nuevos perfiles profesionales vinculados con su componente generacional (Millennials- Trabajadores del milenio), por sus componente competencial y actitudinal (Knowmads- Nómadas del conocimiento), pero cuando incorporamos la variable organizativa, nos quedamos muchas veces con la etiqueta del trabajador autónomo, o freelance, sin entrar a analizar elementos más cualitativos y menos operativos,  como la relación laboral con el cliente o empleador.

Hoy, en España hay más de 3 millones de personas trabajando por cuenta propia. La gran mayoría son trabajadores independientes (“autónomos”, alrededor de 2 millones, dos tercios del total de trabajadores por cuenta propia), y empresarios con trabajadores (cerca de 1 millón de personas). A pesar de lo que pueda parecer, su volumen y su peso sobre el conjunto de la economía se ha mantenido estable durante los últimos 15 años, con los altibajos motivados por la crisis económica. El máximo de trabajadores por cuenta propia en España se alcanzó en el tercer trimestre de 2007, (3,65 millones), y a partir de ese punto se perdieron en pocos años alrededor de medio millón de autónomos, a la vez que la economía perdía casi cuatro millones de trabajadores, hasta tocar fondo a principios de 2014.

Hoy, el volumen de trabajadores por cuenta propia es el mismo que a finales de 2002, mientras que el empleo total es un millón más (18,3 millones en el segundo trimestre de 2016, 17 millones a principios de 2003). La proporción de trabajadores por cuenta propia ha tendido a disminuir, desde el 19% sobre el total de empleo en 2002, hasta el 17% actual.

Un 15% de todas las personas ocupadas querrían modificar su jornada laboral (2 millones querrían trabajar más, 600.000 querrían trabajar menos), y una gran parte de las personas que trabaja a tiempo parcial no están cómodas con su situación (la gran mayoría no encuentra un trabajo a tiempo completo o lo tiene muy difícil para combinar sus jornadas con responsabilidades personales). Estas situaciones afectan especialmente a las mujeres (un 15% de los ocupados trabajan a tiempo parcial; la proporción en las mujeres alcanza prácticamente el 25%, mientras en los hombres no llega al 8%).

Observamos, por tanto, varias tendencias que están avanzando en nuestro mercado de trabajo:

  • Un volumen creciente de profesionales independientes con perfiles técnicos y científicos. Cerca de 800.000 personas en España.
  • Un desequilibrio entre las jornadas de trabajo por un lado, y la voluntad y las necesidades de las personas trabajadoras: un 15% de los ocupados querrían cambiar su jornada de trabajo.
  • Un desequilibrio en las jornadas de trabajo a tiempo parcial: mientras la mayoría querría trabajar más horas y no puede por las condiciones del mercado de trabajo, más de 600.000 personas en España querrían trabajar menos horas de las que trabajan (renunciando a una parte proporcional de sus ingresos). Este grupo de personas había alcanzado 1,5 millones antes de la crisis.

Nuestro mercado de trabajo necesita, por tanto, ajustarse mejor a las necesidades de las personas trabajadoras. Unas personas cada día más formadas, con prioridades más claras, más acostumbradas a trabajar en proyectos y a formar parte de equipos muy distintos, que no encuentran una respuesta flexible en un mercado con condiciones muy distintas (tecnológicas, sociales, etc.).

La empresas deberán aprender a trabajar con estas personas; el mercado deberá dotarse de nuevas herramientas para poder encajar la oferta y la demanda.

Y tu, crees qué eres un Flexer? os facilitamos el siguiente enlace https://goo.gl/forms/Gik2CaSOGLacbso43  a un breve cuestionario que nos permite recoger información relacionada con el perfil de trabajador flexible.

En el próximo artículo os hablaremos de las características de este trabajador Flexer y sus principales competencias.