Por Stela Zarija, @StelaZarija

30.03.2016

¿A que siempre te has preguntado qué estas haciendo mal en las entrevistas de trabajo para, al final, no pasarlas?

A lo mejor piensas que no tienes los conocimientos técnicos necesarios o, incluso, que el puesto requiere un cociente intelectual muy alto. Pues seguramente te equivoques. Para las empresas, por sorprendente que suene, las competencias sociales (soft skills) tienen más peso que las habilidades técnicas (hard skills). Ya lo decía el emprendedor Gary Vaynerchuk en este vídeo: lo primero en que se fija a la hora de contratar a alguien es en su inteligencia emocional (IE).

¿En qué consiste la inteligencia emocional entonces?

Hay varios aspectos que hay que tener en cuenta. Primero, la autopercepción o autoconcepto. Las personas que tienen una auto percepción desarrollada se aceptan a sí mismas, con todas sus fortalezas y debilidades. Por ejemplo, los que están nerviosos al hablar en público, pero reconocen que necesitan mejorar y saben cómo hacerlo. Parte de este primer aspecto es tener conciencia de nuestras propias emociones. Porque cuando entendemos sus causas, podremos controlar su impacto sobre las personas que nos rodean. Un ejemplo sería contestar al momento a un correo en el trabajo que nos resulta desagradable, sin darnos tiempo de procesarlo. Las consecuencias pueden ser nefastas, dependiendo del tono que usemos.

Las personas que tienen una auto percepción desarrollada se aceptan a sí mismas, con todas sus fortalezas y debilidades

La asertividad es otra característica base de la IE y consiste en encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que se piensa de manera respetuosa, sin ser agresivo, pero sí decidido. Al ser asertivo, defiendes tus ideas e ideales, y si no lo eres, se te percibe como moldeable, en el sentido no tan positivo de la palabra.

La independencia es, sin duda, uno de los rasgos más buscados en un empleado y signo de IE. Lo delicado es encontrar un equilibrio entre ser demasiado independiente y mantenerse conectado con el equipo, para guardar un ambiente colaborativo. Lo cual se vincula a las relaciones interpersonales y la empatía, muchas veces pasadas por alto en el trabajo, en especial en las grandes empresas.

¿Pero qué hacen las empresas para potenciar el desarrollo de la inteligencia emocional de sus trabajadores? Un ejemplo conocido es Google, que tiene un curso sobre IE muy popular. El creador del curso es un ingeniero suyo, Chade-Meng Tan , que no quería ser uno más y decidió construir un programa sobre mindfulness, que ayudaría a las personas a introducir el mindfulness en sus vidas. El curso, llamado “Search Inside Yourself” y, en principio, dedicado a los googlers, fue todo un éxito. Cada año, cuenta con la asistencia de unos 1.500 empleados. Como la respuesta fue tan positiva, se empezó a impartir a organizaciones fuera de Google. El libro de Tan, que lleva el mismo nombre que el curso, tuvo el apoyo del mismo Dalai Lama.

No hace falta ser Einstein, pues. Antes de enfocarnos solamente en las habilidades técnicas, vale la pena pararse a pensar en nuestra inteligencia emocional. Es lo que realmente nos va a garantizar el bienestar en el trabajo.

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