Por Adrián Caballero @a__caballero

Las redes sociales forman parte de nuestras vidas. Es un hecho innegable. Según un informe del Search Engine Journal, en 2014 los estadounidenses declararon pasar 16 minutos cada hora consultando o navegando por sus redes sociales, mientras que los australianos lo hacían 14 minutos por hora y los británicos 13. En resumen, podemos decir que pasamos uno de cada cuatro minutos usando redes sociales.

Este hecho no ha pasado desapercibido por las empresas y las agencias de marketing. Desde 2014 el incremento de empresas con perfil en las redes sociales y la cantidad de dinero invertida en campañas online ha crecido exponencialmente respecto años anteriores. En concreto, se calcula que durante el año pasado fueron invertidos 135 billones (sí, con ‘b’) de dólares en campañas de marketing online.

A pesar de ello, todavía muchas empresas no son conscientes de la importancia de su presencia en redes sociales. Curiosamente, las empresas más grandes tienen sus perfiles creados en las diferentes redes sociales desde hace tiempo –debido al bajo coste de creación de un perfil- mientras que el porcentaje de PYMEs con presencia activa en redes sociales es muy bajo aún. Paradójicamente, son a las PYMEs a quienes más beneficia el hecho de disponer de una buena comunicación online.

Tener un perfil profesional de una empresa en redes sociales supone una inversión por parte de las empresas. Para las grandes es ínfima al disponer de un departamento de comunicación, pero para las PYMEs supone destinar una parte importante de un presupuesto siempre ajustado a esta actividad que muchos admiten no saben qué retorno económico tiene para ellos. Según un informe de The Content Marketing Institute, solo el 62% de las empresas norteamericanas creía que Facebook era una herramienta efectiva para el crecimiento de la empresa. Y decimos ‘solo’ porque este es el dato más positivo de todos los obtenidos por el resto de redes sociales -52% creen efectivo Youtube y un 50% cgTwitter, por ejemplo-.

En muchos casos, esa preocupación es infundada. Las redes sociales pueden aportar mucho valor a cualquier pequeña empresa. Es más, tienen mucho más que aportar a un pequeño negocio que a uno grande. Mientras que a una gran empresa como Vueling la estrategia online le aporta una excelente vía de atención al cliente y fidelización, para una pequeña empresa –pensemos en la nueva cafetería que se ha abierto en su barrio- una presencia activa en redes sociales, una web e incluso un newsletter –envío periódico de información vía correo electrónico- le puede ayudar mucho en la difusión de su actividad y, por tanto, reportarle nuevos clientes e ingresos (además de ayudarle en la fidelización, como pasa con estas grandes empresas que hemos comentado).

¿Cómo se pasa de un par de publicaciones en una cuenta de Facebook a generar mayores ingresos? Volvamos a coger el ejemplo de una cafetería (aunque en realidad se pueda aplicar a cualquier empresa Business to Consumer o B2C). Si en esas publicaciones hablamos sobre el barrio en el que estamos situados, sobre propiedades del café y mostramos de vez en cuando fotos de deliciosos cruasanes y pasteles, conseguiremos que la gente encuentre útil aquello que ofrecemos en nuestra cuenta. Si, en una de cada cuatro o cinco publicaciones informamos a nuestros seguidores –fans de las fotos de pastelería y gente del barrio gracias al contenido que hemos ofrecido- de las ofertas del día o la semana, aumentan nuestras posibilidades de captar clientes que no hubieran conocido esas ofertas de manera offline.

Cuanta más pequeña es la empresa, mas human se vuelve esta tarea. Por suerte, para aquellos que dicen no tener tiempo para poder dedicar a cuidar la comunicación online de su empresa, existen herramientas como Hootsuite o SocialBro –y muchas otras– que permiten, de forma fácil y gratuita, programar contenido y conocer mejor a nuestros seguidores. Eso nos permitirá que dedicando un poco de tiempo un día, podamos estar tranquilos durante semanas sabiendo que estamos activos online.

En cierto sentido, el concepto de human business nos hace intentar transmitir los conceptos de la empresa de hoy en día a un estado bastante ‘humano’ cercano al día a día de pequeños emprendedores. Es en este punto donde este artículo quiere aportar un granito de arena a que las microempresas y PYMEs que todavía ven lejano, caro o innecesario establecerse en el mundo 2.0, se quiten complejos de encima y vean tanto la necesidad de hacerlo como su capacidad para poder implantarse y, quien sabe, ganar clientes y fidelizar a muchos de ellos.

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